Si recuerdan, dejamos la entrada introductoria anterior (https://consorciotoledo.com/blog-adarve/heraldica-en-el-salon-rico-del-corral-de-don-diego-i/) en el blasonado de los escudos del Salón Rico del Corral de Don Diego. Hoy vamos a desarrollar la composición heráldica del primero de ellos. El que convenimos en blasonar así: De oro, tres fajas de gules.

Antes de explicar cada término, conviene incidir en algunos aspectos básicos sobre los que se sustenta la heráldica como ciencia y arte.

Un escudo heráldico es la representación gráfica de lo que en origen fue el escudo del caballero que lo distinguía en batalla. Un arma defensiva de silueta entre rectangular y triangular, normalmente curvada hacia abajo, cuya representación gráfica en heráldica se define por dos conceptos:

· Boca: es la forma del escudo definida por su contorno o perímetro.

· Campo: es el área del escudo contenida dentro de los límites de su boca. Es el fondo o superficie sobre el que se compone el escudo.

En los reinos de la España medieval lo más extendido fue el empleo de escudos con una proporción cuadrilonga, de 5/6 de razón entre su ancho y su alto, aunque existen gran variedad de bocas.

Otra cuestión imprescindible para comenzar a hablar de heráldica es conocer los esmaltes. Una vez tenemos definida una boca para nuestro escudo heráldico, queda delimitado su campo, sobre el cual vamos a diseñar, componiendo diversos elementos y pigmentando sobre él. Esta pigmentación constituye el esmalte del escudo y en heráldica sólo existen tres grupos:

· Metales: oro (amarillo) y plata (blanco).

· Colores: gules (rojo), azur (azul), sinople (verde), sable (negro) y púrpura (morado).

· Forros: de armiños y veros o combinaciones geométricas de éstos (no son objeto de desarrollo en esta entrada por no aparecer en los diseños del Salón Rico).

Una vez estamos familiarizados con la boca, el campo y los esmaltes del escudo llega el momento de diseñar, de realizar una composición dentro del campo del escudo. Para ello, la heráldica dispone de las siguientes herramientas:

· Piezas: son los elementos básicos con los que componer un diseño. Son formas geométricas cuyo empleo en solitario o combinación de las mismas dan lugar a los diseños más habituales y antiguos de la heráldica.

· Particiones: divisiones internas del campo del escudo a partir de líneas que fragmentan su interior.

· Muebles o figuras: cualquier elemento figurativo o geométrico que se coloca sobre el escudo distinto de los dos anteriores.

Se muestran algunos ejemplos de cada grupo en la ilustración de abajo.

El escudo que nos ocupa presenta un deterioro avanzado de sus pigmentos, confundiéndose a primera vista los colores y pudiéndose interpretar el campo como de plata amarilleada u oro dañado por el paso del tiempo, e incluso el rojo pudiera parecer negro, pero lo más probable y, a falta de confirmación en contrario, los pigmentos del escudo pueden interpretarse como rojo y dorado.

Ahora sí, deberíamos estar en disposición de entender el blasonado del escudo: de oro, tres fajas de gules.

Al blasonar siempre se comienza describiendo el campo, luego las piezas, particiones o figuras, desde el fondo hasta el primer plano. Como la ciencia del blasón promueve la economía del lenguaje, se simplifica en lo posible la descripción y se realizan convenciones en aras de una eficacia narrativa que permita la visualización del escudo con el blasonado más eficiente posible.

Faltaría indicar que las fajas tienen doble ancho que el habitual (las fajas y el espacio que se ve de campo entre ellas suelen medir idénticamente) por lo que la descripción de nuestro primer escudo podría inducir a error si no se especifica como sigue: de oro, tres fajas de gules de ancho doble.

En cuanto al portador de las armas descritas, hay muchas dudas, aunque el historiador Antonio Perla arroja una hipótesis, repleta de verosimilitud, relacionada con la mozarabía del linaje de los Illán, a cuyo escudo puede recordar pues comparte esmaltes y fajas. Aún así nos faltan datos para poder asignar estas armas heráldicas a su portador legítimo.

Y aquí debería terminar la entrada del primer escudo heráldico del Salón Rico del Corral de Don Diego de no ser porque, cuando ya me congratulaba, satisfecho de la pretendida redondez de la misma y casi con el índice sobre el botón «publicar» aparece Antonio Gómez Laguna, incansable arqueólogo municipal, con estas imágenes tomadas en el espectro infrarrojo:

– El escudo tiene ajedrezados- me dice.

No puede ser- respondo horrorizado, mirando de reojo a la flamante entrada recién redactada.

Si te parece los borro– dice burlón.

Vale- le digo yo, esperanzado- Si no, me vas a obligar a reelaborar la entrada- la cual, por momentos, ha dejado de parecerme flamante.

– Te recuerdo, Pablo, que estamos en un Bien de Interés Cultural…

Así que, aquí me tienen, siendo fiel al patrimonio y a la metodología científica que se nos presupone.

Bromas aparte, la inigualable sensación de exploración y sorpresa que ofrece el patrimonio de Toledo, inunda a cada nuevo paso las mentes del equipo de trabajo del Salón Rico. El edificio no deja de regalarnos cosas, de ofrecer capas de información ocultas a la espera de ser analizadas. Con estos nuevos datos, la fisionomía del escudo y su blasonamiento cambian radicalmente, respecto de lo dicho hasta ahora:

Esta nueva composición podría blasonarse del siguiente modo: de oro, tres fajas gemelas jaqueladas en dos órdenes de azur y plata, cargadas de una faja de gules.

Dicho diseño comparte los mismos elementos que el escudo que se atribuye a Esteban Illán (cabeza del linaje de Álvarez de Toledo), con sus fajas de gules, campo de oro y bordura jaquelada de azur y plata, tal y como lo refiere Balbina Martínez Caviró en «El linaje y las armas del arzobispo toledano Gonzalo Pétrez Gudiel (1280-1299)». Efectivamente, los elementos son los mismos aunque dispuestos de otra manera, lo que reforzaría la tesis inicial de Antonio Perla mencionada anteriormente.

Abundando en lo dicho, puede citarse a D. Pedro de Rojas, que en su libro «Discursos ilustres históricos, i genealógicos» comenta cuando se refiere a Juan Estebánez, hijo de Esteban Illán: «Las armas de estos señores eran un escudo de oro con tres fajas sangrientas, i por orla unos jaqueles blancos, i azules, i las que su padre D. Esteuan tiene en su retrato, que está en el techo de esta santa Iglesia de Toledo»

En cualquier caso, el dibujo mostrado más arriba no deja de ser una interpretación plausible, pues los colores se encuentran tan deteriorados en el origen que podríamos errar en su interpretación. A fecha de hoy podrían ser correctas estas otras versiones, pero siempre pivotando en torno al mismo diseño heráldico:

El tiempo y la fortuna nos dirán por qué diseño decantarnos definitivamente. De momento tendrán que conformarse con lo hasta aquí referido. Les emplazamos a la siguiente entrada, donde trataremos de desarrollar el segundo escudo de los que decoran el Salón Rico del Corral de Don Diego.

FUENTES:

· Balbina, Martínez Caviró. El linaje y las armas del arzobispo toledano Gonzalo Pétrez Gudiel (1280-1299). https://docplayer.es/82977316-Tras-la-invasion-musulmana-del-ano-711-toledo-quedo-sometido-al.html

· Bardasano, Carolina y Perla, Antonio. Estudio sobre el Palacio de Don Diego. Inédito. 2016

· De Cadenas y Vicent, Vicente. Fundamentos de heráldica. Ciencia del blasón. Hidalguía. Móstoles, 1994.

· Delgado y Ugarte, Josu Imanol y Martínez Larrañaga, Fernando. Manual de Heráldica. La ciencia del blasón. Editatum. Torrazza Piamonte (Italia), 2019.

· Messía de la Cerda y Pita, Luis F. Heráldica española. El diseño heráldico. Aldaba Ediciones. Madrid, 1990.

· Rojas, Pedro de. Discursos ilustres históricos, i genealógicos. Impresor del Rey Ioan Ruiz de Pereda.Toledo, 1636.

Agradecimientos:

· a Carolina Peña Bardasano y Antonio Perla, por su fascinante estudio histórico sobre el Salón Rico.

· a Antonio Gómez Laguna, por el meticuloso trabajo arqueológico de documentación mediante fotografía infrarroja de las policromías del Salón Rico.

· a Miguel Ángel Bonache, por la información que día a día descubre durante los trabajos de restauración del Salón Rico y las horas de conversación erudita compartidas.

· a Josu Imanol Delgado y Ugarte, por su ayuda desinteresada en las primeras fases de la investigación.

5 comentarios
  1. Ignacio
    Ignacio Dice:

    Muy interesante. No sabía nada de esta disciplina y menos que la heráldica estuviera regida por unos codigos. Gracias

  2. Rosalina Aguado
    Rosalina Aguado Dice:

    Fantástico artículo y muy didáctico. ¡Enhorabuena!

  3. Erasmo
    Erasmo Dice:

    Me han fascinado las imágenes infrarrojas. Esta forma de composición heráldica parece ser del mismo tipo de la que originó las armas de los linajes Sotomayor, Saavedra, Ocampo…aunque este modelo medieval da mayor relevancia a la faja central en contra de ejemplares más modernos de escudos de estas familias, que la reducen a un ceñidor del jaquelado. ¿Esta fusión de fajas será la cargada sobre el león de los Tenorio?

  4. Pablo González Collado
    Pablo González Collado Dice:

    Ciertamente, Erasmo, los escudos que se atribuyen a los apellidos que cita guardan similitudes con el que nos ocupa en esta entrada, por manejar elementos similares como son las fajas, los jaquelados, etc. pero siento decirle que no podemos corroborar que tengan algo que ver entre sí pues las armas heráldicas no son propias de un apellido sino que van asociadas a cada individuo que las portó y como mucho se conservan via primogenitura en ciertas ramas dentro de una familia. Quiero decir que no por llevar el mismo apellido que otra persona, las armas heráldicas de cada una de ellas han de coincidir. Todo lo contrario. Habría que hablar más de linajes que de apellidos en lo que a heráldica se refiere. En cualquier caso, muchas gracias por su comentario.

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *