El Consorcio de la Ciudad de Toledo es el órgano de gestión del Real Patronato, de carácter público, con personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar, creado para buscar la recuperación patrimonial de la ciudad, la difusión de los valores que simboliza, así como para el desarrollo y potenciación de la actividades culturales y turísticas vinculadas a la misma.
Inicio Mapa Web Vivienda Patrimonio Transparencia
               La ciudad de Toledo encarna como pocas el encuentro en armonía de diferentes culturas y estilos artísticos desde los tiempos prehistóricos hasta la actualidad. Las distintas civilizaciones que han pisado su suelo - Romana, Visigoda, Judía, Árabe y Cristiana- han dejado su huella dentro de su recinto amurallado, protegido y abrazado por el Tajo.

               La conservación de este patrimonio ha preocupado a las autoridades desde tiempos antiguos. Las ordenanzas municipales medievales ya incidían en este sentido. Su peso político, social y económico la convirtió en una de las principales localidades españolas desde la Baja Edad Media. Los viajeros románticos contribuyeron a difundir su imagen a lo largo del siglo XIX. Toledo se consolidó así como un destino obligado para todos los amantes del arte.

               Algunos de sus principales edificios consiguieron entonces la calificación de monumentos nacionales, caso del Castillo de San Servando (1874), la Sinagoga del Tránsito (1877) o la Capilla de San Jerónimo (1884). A ellos les siguieron, ya a principios del siglo XX, la Catedral, el Convento de Santa Fe, las ruinas del Circo Romano, la Casa de Mesa o las Murallas con todas sus puertas y puentes. Por un Decreto de 1931 fueron declarados monumentos histórico-artísticos, entre otros, la Iglesia de Santo Tomé o el Convento de Santa Isabel de los Reyes.

               Sin duda, la actividad de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Toledo contribuyó decisivamente a conseguir este nivel de protección para los principales edificios toledanos.

               El 5 de octubre de 1925, la Real Academia de San Fernando ya solicitó al Gobierno de la Nación que la ciudad de Toledo fuera declarada en su conjunto como "Monumento Nacional". No lo será hasta la aprobación del Decreto de 9 de marzo de 1940, compartiendo el honor de ser declarada "Monumento Histórico-Artístico" con la ciudad de Santiago de Compostela. El preámbulo del citado Decreto señala que "Dos ciudades españolas destacan poderosamente por su valía histórico-artística, no sólo por el número considerable de monumentos nacionales, sino también por lo característico de su ordenación urbana, por su recuerdo de la historia y por sus manifestaciones de arte: Santiago y Toledo".

               A nivel internacional, este reconocimiento le será otorgado por la UNESCO cuando la inscriba en la lista del Patrimonio Mundial en la sesión celebrada entre los días 24 y 28 de noviembre de 1986. El informe del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) resaltaba que la ciudad de Toledo era un testimonio excepcional de las manifestaciones artísticas de varias civilizaciones ya desaparecidas.

               En su informe, que consta de una recomendación favorable, una justificación y cuatro criterios explicativos de la recomendación, el ICOMOS hace un repaso a esas civilizaciones y describe las principales huellas monumentales que han ido dejando en el Casco Histórico de Toledo. El informe recalca que "La ciudad de Toledo, en su conjunto, representa una realización artística única y un encadenamiento sin interrupción de realizaciones resaltables, desde las iglesias visigóticas hasta los conjuntos barrocos de principios del siglo XVIII.

               Además, en febrero de 1997, el Pleno del Ayuntamiento de Toledo dio luz verde al Plan Especial del Casco Histórico de Toledo (PECHT), un nuevo instrumento para acometer con garantías las urgentes tareas de conservación y rehabilitación del Casco Histórico de la ciudad. Como complementos jurídicos fueron sancionadas dos ordenanzas: "La Ordenanza del Plan Espacial del Casco Histórico de Toledo" (17-9-1998), y la "Ordenanza Municipal Reguladora de las Ayudas a la Rehabilitación de Edificios y Viviendas en Ejecución del PECHT" (24-7-2001).

               Para facilitar la aplicación y puesta en vigor del conjunto normativo anteriormente citado, por Real Decreto 1424/1998, de 3 de julio, se crea el Real Patronato de la Ciudad de Toledo. Entre sus fines se encuentra el "promover y coordinar todas aquellas acciones que deban realizar en Toledo las administraciones y entidades que lo componen, orientadas a la conservación y revitalización del patrimonio cultural de la ciudad, a la difusión de los valores que simboliza, así como al desarrollo y potenciación de las actividades culturales y turísticas vinculadas a la misma".

               Además, el Real Decreto 1424/1998 recoge en su artículo 6 una fundamental recomendación, la de la creación del Consorcio de la Ciudad de Toledo como ente de Gestión del Real Patronato. Esto tuvo lugar el 10 de enero de 2001.
« volver
AVISO LEGAL
© 2003-2008 Consorcio de Toledo
Web desarrollada y gestionada por Consorcio de la Ciudad de Toledo